Ni mandado a
hacer el triunfo de México sobre Brasil en las olimpiadas de Londres 2012, oro
sobre Brasil, no importa que la selección carioca era de medio pelo y que las
apuestas los ponían como amplios favoritos.
Los nuestros
salieron aplicados y los adversarios descontrolados, la suerte nos favoreció
ahora con un gol mega tempranero que generó confianza y permitió navegar con
velas desplegadas durante el primer tiempo.
En el segundo
pareció reaccionar Brasil, que como quiera que sea es Brasil y nos puso a
temblar ante la larga historia que llevamos de jugar como nunca y perder como
siempre, pero vino el segundo que fue de oxigeno puro.
Cada vez acariciábamos más la medalla dorada, hasta que en
tiempo de compensación Brasil anotó y volvió la angustia de los últimos
segundos y el recuerdo del partido contra Senegal cuando nos empató luego de
una ventaja de dos goles y los tiempos extras fueron un martirio adicional
innecesario.
Pero esta vez no
fue así , cayó el silabatazo, el oro olímpico, la bandera en lo alto y el
himno nacional que enchina la piel cuando se escucha en grande… ¡Viva México!