En el sistema de impartición de (in) justicia en el que vivimos, dentro de los Centros de Readaptación Social (Ceresos) o reclusorios como queramos llamarles, ni están todos los que son, ni son todos los que están.
Es decir que hay presos que fueron condenados injustamente, siendo inocentes y que a través de la fabricación de pruebas, tortura e intimidación, los obligan a purgar condenas que en muchas de las ocasiones al terminar les dicen un disculpe usted nos equivocamos.