¡Que se arme!
Parecía todo como
normal, habíamos acordado con la directora ir a comer a algún lugar a eso de
las tres de la tarde en ocasión de su cumpleaños, antes pasé a saludar a los
amigos de siempre que disfrutan cada día.
Un par de
whiskies y luego les comenté el apremio de retirarme debido a que el cumpleaños
no podía esperar, me comentó uno de
ellos ¡Pues vamos todos!, le dije pero no hay nada, agregué voy a preguntar y
si dicen que sí, en un rato regresamos.
Llegué y ya
estaban listas, les hice la propuesta de que podríamos ir con esos amigos,
comprar algo y celebrar en círculo particular.
Palomita dijo con
seguridad ¡Que se arme!, y lo que siguió fue avisar, ir a comprar algo para
comer y llegar al lugar.